Desde Florida y la costa del Golfo hasta Texas, Nuevo México, Arizona, California y más allá, las expediciones españolas establecieron rutas, asentamientos, misiones, presidios, puertos, granjas, ranchos y sistemas de gobierno. Los exploradores y pobladores españoles llevaron a Norteamérica instituciones europeas, arquitectura, agricultura, ganadería, religión, idioma y tradiciones jurídicas.
La contribución de España a la creación de los Estados Unidos no se limitó a la exploración y el asentamiento. Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, la Corona española proporcionó dinero, armas, suministros militares, apoyo diplomático y ayuda militar directa a la causa americana. Las fuerzas españolas desafiaron el poder británico en el valle del Mississippi, el Golfo de México y el Caribe, impidiendo que Gran Bretaña concentrara todos sus recursos contra las colonias rebeldes.
Este libro busca devolver a España el lugar que le corresponde dentro de la historia de los Estados Unidos. No sostiene que España haya fundado por sí sola la nación, ni disminuye las contribuciones de Gran Bretaña, Francia, los Países Bajos, los pueblos indígenas, los africanos o las muchas comunidades inmigrantes que dieron forma al país. Presenta, más bien, una interpretación más amplia y equilibrada: los Estados Unidos surgieron de la interacción de muchos pueblos, imperios, culturas y fuerzas históricas.